domingo, 9 de junio de 2019

Qué hacen los Dones del Espíritu Santo en nuestra vida

En otras ocasiones ya hemos hablado de los dones del  Espíritu Santo, sin embargo vale la pena hablar nuevamente de ellos, solo que ahora lo haremos de una manera más práctica, pues veremos qué es lo que hacen y cómo aplicarlos en nuestra vida.

El Espíritu Santo es un regalo que Dios Padre nos da, y nos lo da porque su Hijo Jesucristo se lo pidió.

«y yo rogaré al Padre y les dará otro Protector que permanecerá siempre con ustedes, el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen, porque está con ustedes y permanecerá en ustedes.» (Juan 14, 16-17).

Pero además, el Espíritu Santo es un regalo lleno de regalos, es un don lleno de dones, y una manera de acercarnos al misterio del don del Espíritu es descubrir los dones del Espíritu Santo.

Estos dones se suelen tomar de un texto del libro del profeta Isaías, donde se habla de cómo el Espíritu Santo obra en el ungido de Dios, y de ahí viene la lista de los siete dones del Espíritu Santo.

«Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh. Y le inspirará en el temor de Yahveh. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas.» (Isaías 11, 2-3).

A continuación veremos todo lo que el Espíritu Santo quiere y puede hacer en favor nuestro.

Santo Tomás de Aquino nos enseña que en el alma humana hay dos facultades principales, dos expresiones de la racionalidad como don natural supremo del corazón humano, esas dos facultades principales son: la inteligencia y la voluntad. Y los siete dones del Espíritu Santo vienen a ser sanación, bendición y unción que llega a esas dos facultades del corazón y el alma.

De los dones del Espíritu Santo, tres son dones particulares de la inteligencia, otros tres son dones particulares de la voluntad y uno es al mismo tiempo de la inteligencia y la voluntad.

Dones de la Inteligencia: Entendimiento, Ciencia y Consejo

Don de Entendimiento

Este don nos ayuda a entender la Palabra que Dios nos predica a través de la Iglesia, a través de la Biblia, a través de las buenas y santas lecturas.

Cuando carecemos de este don de Entendimiento, porque lo tenemos oscurecido por el pecado, ya sea por el descuido o la negligencia en la que hemos vivido, sentimos que la Biblia es un libro lejano y nos quedamos en la rugosidad del texto sin comprender absolutamente nada. Por eso a veces Cristo predicaba y la gente no le entendía nada y sus apóstoles le pedían que les explicara a solas, porque tenían un nivel muy bajo de entendimiento.

«Cuando toda la gente se retiró, los que lo seguían se acercaron con los Doce y le preguntaron qué significaban aquellas parábolas. Jesús les dijo: «¿No entienden esta parábola? Entonces, ¿cómo comprenderán las demás?» (Marcos 4,10.13).

El don de Entendimiento lo que hace es que podamos comprender mejor la Palabra de Dios y cuando podemos comprender mejor la Palabra de Dios entonces podemos llevarla a la práctica en nuestra vida. El don de Entendimiento permite recibir, comprender en su sentido propio la Palabra de Dios relacionando unos textos con otros, incluso aquellos que pudieran parecer contradictorios.

Nada abre más el corazón al don del Entendimiento que la oración. Por eso es importante ser constantes en nuestra oración personal y que en ella pidamos al Espíritu Santo nos conceda el don de Entendimiento.

Don de Ciencia

El don de Ciencia nos permite reconocer la huella y la acción de Dios en las cosas de este mundo y en la historia de los hombres. No confundir con lo que hoy entendemos como ciencia, la cual relacionamos con la tecnología y los descubrimientos científicos.

El don de Ciencia se parece a la ciencia humana en el sentido de que es verdadero conocimiento de las cosas de este mundo, pero el don de Ciencia no busca conocer por el gusto de conocerlas ni por utilizarlas sino porque quiere encontrar y encuentra en ellas huella y paso de Dios.

Es decir que el don de Ciencia nos permite contemplar las maravillas de la naturaleza y las mismas no nos alejan de Dios sino que más bien nos revelan a Dios.

Han existido grandes científicos que han sido grandes creyentes. Isaak Newton, por ejemplo, quien estableció las tres leyes del movimiento, el que escribió por primera vez la ecuación de la gravitación universal, vivía fascinado con la Biblia y era un gran creyente.

El don de Ciencia sirve para que nos demos cuenta que las maravillas del conocimiento lejos de apartarnos de Dios, son razones para admirar la obra divina. Tal como dice el Salmo 19:

«Los cielos cuentan la gloria del Señor, proclama el firmamento la obra de sus manos.» (Salmo 19, 2).

El don de Ciencia también tiene que ver con la historia, pues nos permite recorrer las etapas de la historia humana y descubrir dentro de esas etapas la acción de Dios. Pero también nos permite descubrir a Dios en cada etapa de nuestra propia historia personal.

Por eso aquellas personas que carecen de este don suelen decir: "¿Dónde estaba Dios cuando me pasó aquel problema?", "¿Dónde estaba Dios cuando ese hijo mío se ahogó?" "¿Dónde estaba Dios en ese desastre?", "¿Dónde estaba Dios cuando secuestraron a mi hijo?".

El don de Ciencia sirve  para que podamos reconocer el paso de Dios en la naturaleza y en la historia, también en nuestra historia personal, en lo que nos ha pasado.

Por eso es importante que pidamos el don  de Ciencia para poder leer nuestra historia a la luz de Dios.

Don de Consejo

Este don tiene dos partes. La primera parte del don de Consejo es que nosotros nos dejemos aconsejar por Dios.

Por ejemplo, una persona que está buscando un trabajo debe pedir el don de Consejo: "Espíritu Santo aconséjame ¿este  trabajo me va a servir? ¿este es mi lugar? ¿es aquí donde debo estar? ¿aquí se cumple tu voluntad?".

El don de Consejo hace que seamos dóciles a las inspiraciones que Dios quiere darnos. Si tienes una novia, si tienes un novio, si vas a empezar un negocio, es muy importante pedir el don de Consejo.

Muchas de las malas decisiones que tomamos o los errores que cometemos es porque no nos dejamos aconsejar por Dios.

El libro de los Hechos de los Apóstoles está lleno de testimonios de cómo aquéllos primeros cristianos eran dóciles al Espíritu Santo. Es muy importante que todos pidamos el don de Consejo para que seamos dóciles y que el Espíritu Santo pueda obrar en nosotros.

La segunda parte de este don consiste en que después que una persona se ha dejado aconsejar por el Espíritu Santo, entonces el Espíritu Santo puede usar a esa persona para que también aconseje a otros. Por ejemplo: un papá o una mamá necesita don de Consejo para el mismo o para ella misma, pero además lo necesita para poder aconsejar a los hijos. De ahí que los papás y las mamás deben  ser hombres y mujeres de oración.

Asimismo, un sacerdote requiere don de Consejo para sí mismo y para aconsejar a su comunidad. Un director o gerente en una empresa necesita don de consejo para sí mismo y para guiar a sus subordinados.

Pidamos al Espíritu Santo derrame en nosotros el don de Consejo.

Dones de la Voluntad: Temor de Dios, Piedad y Fortaleza

Don de Temor de Dios

Este don tiene tres fases

Primera fase. Cuando una persona está viviendo en pecado, por ejemplo: una persona que vive en unión libre con su pareja y que considera que no necesita casarse, una persona que ha realizado uno o varios abortos y que considera que eso es normal (o un derecho), o alguien que ha robado en su empresa y que se considera muy astuto porque no lo descubren. Esa persona está endurecida, es cínica, esa persona está en pecado. Pero el Espíritu Santo puede tocar a esa persona y entonces le hace ver las consecuencias de sus pecados y le produce algo muy parecido al miedo con la diferencia de que el miedo paraliza a la persona mientras que el Temor de Dios le hace ponerse en camino y le hace preguntarse: "¿Qué estoy haciendo con mi vida?". Entonces esta primera fase del don de Temor de Dios es como un llamado a despertar.

Segunda fase. En esta segunda fase, el don de Temor de Dios le hace a la persona descubrir de qué se estaba perdiendo al estar viviendo en pecado. Entonces la persona dice "Voy a aprovechar mejor mi vida, voy a vivir mejor" tal como lo hizo el hijo pródigo:

Finalmente recapacitó y se dijo: ¡Cuántos asalariados de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Tengo que hacer algo: volveré donde mi padre y le diré: «Padre, he pecado contra Dios y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo. Trátame como a uno de tus asalariados.» (Lucas 15, 17-19).

Tercera fase. Esta fase es ya propiamente lo que sería el Temor de Dios y es el temor de ofender a Dios. Aquí es donde la persona llega a decir: "Amo tanto a Dios que yo no quiero nunca más ofenderlo".

Entonces el don de Temor de Dios es un proceso de crecimiento en el alma humana. Empieza siendo temor a la condenación, como consecuencia del pecado, después pasa a ser temor de lo que se había perdido y llega a ser temor amoroso de ofender a Dios y así puede llegar a decir como San Juan en su primera carta:

«En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor, pues hay temor donde hay castigo. Quien teme, no conoce el amor perfecto.» (1 Juan 4, 18).

El don de Temor de Dios es  una obra preciosa que el Espíritu Santo nos da en la voluntad. Nos va empujando del arrepentimiento al crecimiento, y del crecimiento a la plena unión con Dios.

Don de Piedad

Este don, al igual que el don de Consejo, tiene dos partes.

La primera parte es que te sientas hijo/ hija de Dios Padre. La palabra piedad viene del latín pietas que se usa para referirse al amor particular que existe entre padres e hijos.

«Siendo hijos, son también herederos; la herencia de Dios será nuestra y la compartiremos con Cristo.» (Romanos 8, 17a).

Y si te sientes hijo/hija entonces te sientes coheredero/coheredera lo que nos lleva a experimentar el gran amor de Dios y por consiguiente dejas de mendigar el amor.

Cuando una persona tiene el don de Piedad, esa persona tiene  una experiencia profunda de lo que significa ser hijo/hija. Por eso el don de Piedad libera profundamente el alma.

La segunda parte de este don consiste en que, así como Dios me ha tratado a mí, así yo quiero tratar a los demás. Entonces el don de Piedad nos vuelve compasivos y nos lleva a ver a los demás como Dios los ve, con un deseo de que puedan crecer, que tengan salud, que les vaya bien. Esos son los sentimientos que Dios nos regala cuando crecemos en el don de Piedad.

«Tengan entre ustedes los mismos sentimientos que Cristo» (Filipenses 2, 5).


Don de Fortaleza

El don de Fortaleza es el que nos hace darnos cuenta de que hay dificultades, que evangelizar es difícil, que hacer misión es difícil, que hay que vencer problemas, pero sentimos una fuerza que viene de Dios.

El don de Fortaleza también sirve para resistir las burlas, los ataques, para resistir las persecuciones, para resistir los cuestionamientos, para resistir en horas de prueba. Los mártires son la expresión más grande del don de Fortaleza.

Actualmente con el tema del aborto y la ideología de género, los católicos necesitamos pedir y ejercer el don de Fortaleza.

Don de Inteligencia y Voluntad. Sabiduría

Don de Sabiduría

¿Por qué  decimos que el don de Sabiduría es un don de la inteligencia y también de la voluntad? Porque la sabiduría tiene que ver con dos palabras: Saber, que corresponde a la inteligencia, y sabor, que corresponde a la voluntad.

En palabras de Santo Tomás de Aquino, "el don de Sabiduría te hace connatural a las cosas de Dios", es decir que los gustos de Dios son nuestros gustos, no sólo porque lo sabemos sino porque tienen sabor. Este don es al mismo tiempo de inteligencia y de voluntad ya que nos hace connaturales al conocimiento de lo divino, pero esa connaturaralidad no es solo concocimiento sino también sabor.

El don de sabiduría implica tener el sabor de Dios en la mente, el sabor de Dios en la boca y el sabor de Dios en el corazón. Y el que tiene el sabor de Dios no se deja seducir por el demonio ni por el mundo.

Conclusión

Todo esto es lo que puede hacer por nosotros el Espíritu Santo. Debemos clamar para recibir el don del Espíritu.


Tomado de la predicación "Conoce los dones del Espíritu Santo"
del Padre Fray Nelson Medina.



Que Dios te llene de bendiciones.



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