Continuamos nuestro estudio acerca del Espíritu Santo.
Los domingos rezamos en el Credo: "Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas". En esta afirmación, reconocemos que el Espíritu Santo es una Persona Divina, distinta al Padre y al Hijo; que procede de ellas dos y que es tan santa, tan poderosa, tan infinitamente buena que le debemos nuestra adoración y debemos darle gloria. Es esa Tercera Persona de la Santísima Trinidad que ha inspirado a hombres y mujeres de todos los tiempos para hablar en nombre de Dios.
